Hemos pasado muchas, muchas penurias. Pero no seamos soberbios. No tenemos ningún, ningún derecho de creer que estamos por encima o somos superiores a una o dos generaciones anteriores, ni que decir tiene, tres generaciones anteriores.
Todos hemos conocido en mayor o menor medida a nuestros abuelos, e incluso algunos afortunados, a nuestros bisabuelos. Bastaba solo hablar con ellos unos minutos y preguntarles sobre su juventud, sobre su adolescencia y edad adulta-joven...Yo al menos, cuando fuí consciente del pozo de sabiduría que escondían mis abuelos, me quedé atónito.
Si hablabas con ellos, lo primero que pasaba es que sus miradas, se volvian pensativas, se perdían en el mundo de su pensamiento y se evadían de la realidad en la que estábamos. Se ponían en su propia vida pero 50 o 70 años antes. Ahí, contándote lo que hacían de niños, llegabas a una conclusión muy rápidamente. Ellos pasaron de la edad infantil, de ser niños, a ser hombres y mujeres. No hubo paso intermedio, lo que hoy llamamos adolescencia. Ellos no tuvieron ese derecho.
Pensad que ellos, los más anciandos, pasaron por momenos de la historia muy duros. La vuelta de los Borbones, golpe de Estado de Primo de Rivera, la proclamación de la II República, golpe de Estado de Franco...y por supuesto, vivir en una dictadura con una posguerra que superar.
La mayoría, su día a día, era sobrevivir, llegar a meterse algo en la boca, no ser golpeados o recriminados por alguna cosa que fuera contra el régimen que en ese momento existía. Mi abuelo mismo, me contó, que él se fue a la "mili" en 1940, y terminó su servicio militar en 1944, ¡cuatro años!, en los que apenas volvió a casa, tuvo que luchar en algunos frentes como en África, sublevados, mal dormir, mal comer...No vió a su familia casi nada, simplemente desapareció de su hogar y volvió cuatro años después, sin poder apenas ayudar en casa donde sus hermanos tuvieron que salir adelante cada uno como pudo, y él, cuando volvió, iniciar una nueva vida.
El otro abuelo, tuvo más suerte, si podemos llamarlo así. En las montañas de Granada, a los pies de Sierra Nevada, cuando fué llamado al servicio militar, debido a la muerte de su padre, y de algunos de sus hermanos, fue exento por ser el cabeza de familia, por lo que suerte, podemos decir que no fué. Se vió con apenas 17 años encargado de mantener una casa (una cueva) e intentar dia tras día llevar algo de comer para su padre y hermanas. Lo pasó mal, en su dia a dia no había lunes o jueves, eran todos los dias igual, las tierras, los animales, buscar jornales, volver a casa, descansar, quitarse algo de la boca si no llegaba para todos...
Este es solo un ejemplo, estoy seguro que todos, tenemos algo parecido en nuestras familias, conocidos o vecinos. Los pocos afortunados que consiguieron ir a la escuela, solo estuvieron uno o dos cursos, lo justo para entender que hay números y letras y que eso ordenaba nuestra vida. Pero no llegaron a más que eso. Incluso mis padres, que hoy cuentan con entorno a los 70 , cuentan como con 13 o 14 años, debían dejar todo para irse a trabajar y ayudar en la casa familiar. Pronto se independenzaban, tal vez por dejar su casa o tal vez por rebeldía. Estas pesronas con 20 con 21 años estaban casados, enseguida tenían hijos y vuelta a empezar, pero ellos tenían claro que sus hijos tenian que ser mejores, tener una formación, un futuro mejor, eso unido a los cambios políticos, la llegada de la transición, creó una puerta de esperanza.
Nuestros abuelos, bisabuelos y padres, TODOS, se alegran que tengamos unas condiciones mejores que ellos, que podamos optar a sanidad, a educación, a una alimentación diaria...y bueno, entre comillas, a una casa, una trabajo, poder formar una familia o tener independencia.
Pero, ¿ sabéis por qué se alegran?, por ver que esos sacrificios, esas penurias, esos angustiosos dias y momentos pasados, han dado ciertos frutos.
Pero por ese mismo motivo, cuando ven la actualidad política, cuando ven casos de corrupción, cuando ven como muchos intentan abusar del poder que se les ha encomendando, de los mandatos que deberían de cumplir, que se han eregido como servidores públicos por el bien común pero solo buscan el bien propio o de lo suyos a costa de los demás... No, no lo entienden y solo se preguntan ¿mereció la pena?.
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