
La realidad fáctica del mercado del alquiler.
No podemos engañarnos, los datos son una realidad y la realidad no entiende de ideologías o normas. A día de hoy, el mercado del alquiler de vivienda está tremendamente tensionado. ¿El motivo?, tan sencillo como la ley oferta-demanda. Sí, tan sencillo como eso.
La oferta ha disminuido tremendamente, y no, no es porque los grandes grupos inversores, como nos quieren hacer creer ciertas corrientes políticas, están haciéndose con pisos a todo tren en las grandes ciudades estrangulando el mercado para obtener un beneficio económico desmesurado a costa de un bien, cuyo derecho es avalado constitucionalemente, no. Por cierto, es curisoso ver que los generadores de esos movimientos populistas, han acabado siendo personas de esa gran casta política que disfruta de grandes sueldos, puertas rotatorias, enseñanza privada, medicina priviada y seguridad privada y por supuestos viviendas muy ostentosas...pero eso es harina de otro costal.
Solo hay que ver porqué ha disminuido la oferta, si por, como sostienen algunos populistas alarmantes es porque ¡no hay viviendas suficientes, hay que construir más!, o si por otro lado, hay viviendas suficientes tal vez, pero no están en el mercado por lo que la oferta se reduce y ello encarece los precios. Obviamente, con un poco que cualquiera reflexione, la segunda opción es la principal, aunque debemos de indagar en la primera.
Todo llegó allá por 2019, eso es una realidad. La izquierda asume el poder estatal, mediante una fórmula legal, a costa de asumir ciertas políticas de extrema izquierda para mantenerse en dicho poder. Es así. Esta política de extrema izquierda, que casi podiamos denominar comunista, ojo, es legítima por supuesto.
En el tema de la vivienda manifiesta abiertamente que es un bien común, y no tan privativo como muchos creen. Por lo tanto al ser un bien común, éste prevalece sobre lo privativo. Consecuencia, vamos a hacer una política enfocada a obligar al propietario a que todos puedan a acceder a la vivienda sí o sí.
Esto derivó en una legislación proteccionista hacia el inquilino, perfecto. Pero no solo derivó en esa política, si no que a la vez, derivó en una política de desprotección hacia el propietario, por la idea de que el propietario es un tirano que lo que debe de hacer es "dar" su bien si no lo usa, entiéndase la anología.
Esta sobreprotección del inquilino, al principio, no causó un gran recelo en el propietario, pero poco a poco se han ido viendo, conociendo y difundiendo, casos en los que esa protección, ha prevalecido tanto sobre el propietario, que incluso ha surgido la palabra llamada "inquiocupa".
Es fácil, yo alquilo mi vivienda con un contrato, perfectamente legal, con una cantidad acordada mayor o menor hasta ahí todo perfecto. Pero el inquilino, comienza a tener la percepción de que realmente él es el que tiene el control amparado por la propia ley. Consecuencia, cuando las cosas no van bien o si no tengo la más minima noción de buen hacer, en un momento dado, dejo de realizar los pagos de mi vivienda, sabedor de que el procedimieno de obligación de abandonarla (deshaucio), se demorará meses o algún año, en el cual tendré al menos una vivienda gratuitamente y además con los suministros (luz, agua, gas...) gratuitos. Sí, luego me lo exigiran o no, pero yo ya los disfruto. Tras el deshaucio, si es que se produce, la vivienda la dejaré como yo considere y si quieren que me persigan penalmente por ello, cosa que dudo puesto que tras un proceso judicial de deshaucio, el instigador del mismo suele acabar agotado psicológica y economicamente.
Esto es así, todos conocen casos cercanos, todos sabemos que te puede pasar si tienes una segunda residencia la cual tenias intención de alquilar. Puede que la tengas porque con tu trabajo has conseguido ahorrar lo suficiente para tener una inversión que a lo mejor debes de usar para tus hijos o algún familiar o simplemente porque no quieres tener tu dinero en un banco. En otras ocasiones, esta vivienda te llega por la falta de un familiar, que te ha dejado en herencia, en otras ocasiones ya la tenían tus familiares anteriormente y tu te encargas de su gestión...Todas estas formas de tener una segunda o tercera vivienda, que sepamos, son legítimas, pero para el legislador de ultra izquierda, no.
Sea como fuere, esta alarma social creada hacia el arrendador, ha calado profundamente en el mismo. Y por supuesto esto ha hecho quitar del mercado centenares o miles de viviendas destinadas al alquiler. Esto es así, no nos confundamos ni nos hagan creer que son los grandes fondos buitres los que poseen esas miles de viviendas sin sacarlas al mercado. La oferta ha disminuido enormemente, y la demanda se ha ido aumentando por no existir oferta bastante.
Dejémonos de demagogia, populismos y lucha de clases. La realidad es esta. Solo amparando al arrendador con garantías suficientes, ojo, sin dejar de amparar al arrendatario, pero nunca sobre el propietario, es lo que va a ir aumentando la oferta en el mercado. Punto, no hay más. Es así. Garantizar el cobro de mensualidades, el mantenimiento del bien inmueble, su devolución adecuada y su recuperación en casos de impago rápidadamente con garantías de cobro por daños o perjuicios, hará que el propietario valore sacar la vivienda al mercado.
Las verdades surgen cuando se razonan, y son en ocasiones tan evidentes, que casuan fustración cuando intentan tomarnos el pelo. Ayudas al inquilino, favorecer un respaldo y una garantía de precio estable pero razonbale, no de precio obligado si no pactado, Beneficios fiscales para arrendador y arrendatario si el precio es adecuado, garantías, solo eso. Y no, el propietario no es un Tirano, solo quiere esas garantías.
Mientras sigamos con la actual normativa, olviden que el alquiler vuelva a niveles normales. Hay viviendas suficientes, hay que construir al ritmo de incremento real de población, pero no es un problema de fondos buitre. Por favor. Piensen, y por consiguiente, actúen.
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