Hoy en día, en España u otros países que podemos decir, desarrollados, hay un cambio de tendencia evidente. Las personas hemos pasado de tener como prioridades la alimentación, subsistir y vivir el dia a dia típico de épocas de posguerras o dificultades, a dar importancia a otras cosas dado que nuestras necesidades como comida, educación o sanitarias suelen estar cubiertas.
En este marco de cambio de prioridades, entre otras muchas, ha surgido la necesidad de viajar. El viajar se ha convertido en una opción preferente en la vida cotidiana de todos. Tan solo una o dos generaciones anteriores, esta opción era mucho menos prioritaria y caso de hacerse mucho menos pomposa que actualmente. Eso es una evidencia indubable.
Viajar se ha convertido en una necesidad que ha supuesto dejar de lado otras prioridades como por ejemplo, el ahorro o el estar con los tuyos, por realizar viajes a poder ser lo más exóticos, lejanos y extraños posibles. Y por supuesto, dar publicidad a que hemos realizado dichos viajes.
¿Por qué nos referimos a la publicidad de nuestros viajes?. Bien, como todos estamos viendo, la abosorción digital de nuestras vidas ha hecho que todos los logros, o necesidades de aceptación, alagos o estatus social, se basen en la publicación en redes de comentarios, fotos, videos o enlaces que realcen y refuercen nuestro autoestima. Reforzada ésta por la aceptación que los demás hacen de nosotros en dichas situaciones. Creemos que hasta aquí, esto está más que claro y definido.
Pues está claro, que en este contexto de aceptación o mejor posicionamiento en estatus social, el viajar ha ganado por goleada a otras actividades. Pero aquí es donde surge la pregunta, la reflexión, ¿es realmente una tendencia del ser humano el viajar propia de su evolución social y personal, o ha sido incentidavada por agentes externos?. Tan solo con que pensemos un poco creemos que la opción segunda es la efectivamente llevada a efecto. Nos explicamos.
En un mundo globalizado, las grandes actividades empresaliares, que en parte poseen poderes supraestatales, tratan, como siempre, de conseguir el máximo posible de beneficios económicos y de dominio de situaciones. Así, qué mejor opción que optar por el traslado de millones y millones de personas a diferentes lugares, a poder ser lejanos de sus lugares de residencia, cuyo desplazamiento genera de manera directa e indirecta ganancias inacabables, todo ello además no siendo necesario el desarrollo de infraestructuras de transporte complejas pues estas ya son desarrolladas por los diferentes podores públicos, hablamos de puertos, aeropuertos, carreteras, monumentos, museos...
Para hacerse una idea, algunas agencias estiman que en el año 2025, en España, el impacto económico de todo lo relacionado con el turismo puede rondar los 260.000 millones de euros. Y por ello, es una cantidad donde las grandes empresas por supuesto, tienen un gran interés en formentar.
Y ahora surge la pregunta que confronta esta actividad y que a nos sugiere la existencia de hipocresías. ¿Todo estos millones de traslados y gastos en infraestructuras, confronta con la supuesta ideología y políticas "verdes"?. Pues claro, que confrontan. Es evidente que trasladar a millones y millones de personas usando medios de transporte que suelen ser muy contaminantes, alojarlos en lugares exóticos que requeiren de alteraciones de parajes naturales, uso de estos mismos parajes con un turismo poco sostenible, se nos ocurre la "moda" de irse al monte Everest por ejemplo. Todo esto es obviamente un choque directo con la protección del medio ambiente.
Entonces, ¿por qué los ciudadanos estamos recibiendo mensajes, obligaciones, gastos o supuestos incentivos para usar coches eléctricos, transporte público, reciclaje, cuando por otro lado los mensajes son "viaja a lugares lejanos"?- Pues solo se nos ocurre una repuesta, y es que realmente el medio ambiente no importa lo que nos hacen creer. Seguramente el medio ambiente mueve muchísimo menos dinero que el turismo, y por ello muy a nuestro pesar y de las futuras generaciones, el cuidado del medio ambiente no es prioridad con respecto a los cuantiosos beneficios económicos que todos reciben de la sobreexplotación del turismo.
Por ello, ¿hasta cuando vamos a creer que realmente el turismo no es algo que poco a poco, a través de redes sociales, publicidad o dirección del comportamiento, no es más que producido por intereses económicos y no por un supuesto enriquecimiento de lo personal?. ¿No vemos que realizar viajes lejanos, exóticos carísimos son solo una manera de obtener un beneficio de esos gestores de lo económico?. ¿Realmente, realizar un viaje a unas decenas o centenares de kilómetros en tu país o proximidades, es algo denigrante porque te hacen creer que si no hacer algo muy exótico no has viajado?. ¿De verdad, tú, que te las das de ser un gran reciclador, que piensas en comprar un coche eléctrico, que ahorras en climaticación en casa, pero coges un avión varias horas y destruyes lo ganado en minutos, te las puedes dar de comprometido con el medio ambiente?.
En resumen. ¿Existe una hipocresía de todos sobre la compatibilidad de viajar con el medio ambiente?. Ciertamente sí. Por ello aconsejamos, no dejarse embaucar por redes sociales subvencionadas por grandes intereses, los viajes han de valorarse como el cambio de rutinas, del conocimiento práctico de otras realidades, no minusvalorar los que realizan viajes más "eficientes" y sobre todo no debemos creernos que este dispendio económico y destrucción del medio ambiente, merece la pena por tener un artificial mejor estatus social.
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